bancoagricola.com

Blog Bango Agrícola

Los errores más comunes en tu primer año laboral

Compartir:
Share
Share

Iniciar tu carrera profesional, además de vivir la realidad del mercado, es la oportunidad para conocer tu faceta profesional, formarte expectativas más acertadas de tus capacidades y habilidades, también para ajustar algún detalle negativo. Revisa los siguientes puntos para salir bien librado de tu primer año laboral.

 

Adquirir compromisos financieros

Si no tienes responsabilidades de hogar urgentes o deudas por estudios, es más sano que evites adquirir un crédito de igual cantidad o mayor a un año de tu salario.

En el primer año de trabajo inicias tu record de crédito, será mejor obtener deudas pequeñas que puedas saldar en menos de 3 meses, como tarjetas de crédito, y así te vayas familiarizando al manejo de correcto de deudas y en corto plazo puedas ser un perfil confiable para que entidades financieras te cedan productos más robustos.

Gastos innecesarios

¡Gasta con propósitos! Ahora que tus ingresos son fruto de tu esfuerzo diario, valora las cosas y situaciones en las que pondrás tu dinero, si se trata de algo que podrías obtener o disfrutar más adelante, la paciencia salvará de una crisis a tu bolsillo.

Lee también: ¿Cuantos días de mi trabajo cuestan mis gustos?

Alócate cuando hayas aprendido cada mes a mantener un equilibrio de tus gastos diarios (alimentación, transporte, comunicación) con los derroches a causa de tus gustos (viajes, entretenimiento, hobbies, comida, etc.), sin haber pedido prestamos a tus padres u otras personas.

Solicitar un aumento salarial

Calma con tus ambiciones, pues además de ser inapropiado desde el punto de vista ético, deja un mal precedente de tus capacidades como profesional. Es recomendable que antes de tomar un trabajo te cerciores que tus labores sean equivalentes a la oferta de salario, de no ser así, exprésalo, podrías llegar a una negociación con tu contratante.

Habla muy bien de ti, cuando por tus méritos en el trabajo, ganas la oportunidad de subir categoría. Recuerda propiciar estas situaciones conlleva: autoformación, actitud y optimismo. El tiempo que te lleve lograrlo dependerá del rubro o industria en la que te encuentres.

No controlar gastos durante la jornada laboral

Los snack y bebidas como el café, té o jugos se convierten en los detonadores de energía, en jornadas de 6 a 8 horas de trabajo, si tu metabolismo se habitúa a recibir estos estimulantes, mejor presupuéstalos como una cuota fija, para controlarlos y evitar que más adelante se vuelvan una fuga considerable de tus ingresos.

Busca la manera más económica de contar con ellos, ya sea comprando los paquetes en conjunto a tus compañeros con gustos iguales o aprovechar los descuentos y promociones.

Procrastinar tu autoformación

Ahora que ya eres parte de una industria, no te olvides de tus días de estudiante, invierte parte de tus ingresos en terminar o avanzar en aquellos conocimientos que dejaste pendiente, como aprender un idioma, versiones nuevas de software o plataformas. En la atmósfera laboral crecen las posibilidades de tener más oportunidades si se cuenta con estos extras.

Sigue nutriendo tus conocimientos y reforzando tus habilidades, pues para crecer en el ámbito laboral, es necesario estar al día en el acontecer del mercado donde te encuentras. Saca tu lado multidisciplinario, aprovecha los canales digitales con los que cuentas, asiste a capacitaciones, talleres, charlas, ponencias, etc.

Desconectarse del mundo social

Para todo hay tiempo, si te organizas. Las primeras semanas es natural que te mantengas distante a tus actividades sociales, para tomar el ritmo de tus horarios y responsabilidades laborales. Mientras te acomodas mantén una comunicación constante con las personas que importan, al menos un saludo o reúnete de vez en cuando con ellas, las redes sociales pueden ser tus cómplices.

Alíate a la productividad, usa con eficacia tu jornada laboral para completar tus tareas, asígnate metas de tiempo y trata de alcanzarlas. Así al salir de tu trabajo, será fácil despejar tu mente y dejar los asuntos del trabajo en el escritorio de tu oficina, aprende a no llevarlos contigo, separa tu faceta profesional de la social. Convierte tus espacios de tiempo en una convivencia de calidad con tus amigos, familia, pareja e incluso tus lapsos de soledad.