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Es el momento de los que amamos a nuestra familia

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“La historia de los Castellanos, empieza con la Nanu y papá Chinto, mis bisabuelos. Las visitas de los domingos de los nietos, en casa de ellos, fue el comienzo de una tradición familiar. Nosotros, todo hacemos tradición. Cualquier excusa es buena para estar con la familia.

Sin embargo, cuando mis primos empezaron a crecer, y sus prioridades cambiaron, la tradición se empezó a perder. Aunque, las mujeres de la familia siempre se seguían reuniendo, a tomar el té y platicar; a las pequeñas no nos invitaban, quizá pensaba que nos íbamos a aburrir, pero más adelante, nos fuimos integrando.

Debido a sus reuniones, a partir del 2007, oficialmente empieza la tradición del té navideño de las mujeres Castellanos. Como siempre nos reinventamos, ahora nuestros té, son temáticos, haciendo lo que mejor sabemos  hacer: Castellanadas. Como la vez que vino mi tía Kelly e hicimos un desfile de moda, o de las reuniones más grandes, patrocinada por la visita de mi tío Meme.

Recuerdo que el 2007 fue muy importante. Fue el reencuentro familiar, y de las últimas navidades que estuvimos con mi abuelito y mi tío. Siempre va a ser un momento muy difícil la partida de un familiar, pero en esos momentos, la unión familiar ha sido clave. Siempre hemos estados juntos.

En efecto, lo que nos une es el amor, y el amor a Dios. Por ejemplo, tenemos la tradición en fin de año, antes de las doce nos ponemos a orar, para entregar el año que viene a Dios. Hay más de una religión en nuestra familia, pero no es algo que importe, porque al final somos como uno con Dios.

Eso me gusta de mi familia, somos muy unidos.

Gracias a ellos aprendí a admirar en las personas, su lealtad, el amor a Dios y su genuinidad. Considero que puedo sacar algo bueno de todas las personas. Por eso, creo firmemente que como país, a pesar de los momentos duros que está pasando, si cada uno de nosotros pusiéramos de nuestra parte, se puede cambiar. Todavía tengo esperanza; no por nada nuestro país se llama El Salvador.

Y en cuanto a ellos, solo me queda decir: qué bonita familia.”

María Fernanda Santamaría Castellanos, 26 años.