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Blog Bango Agrícola

Es el momento de los que ayudan a otros

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“Todo empieza en la familia”

Mi mamá empezó siendo maestra en una escuela, ahora trabaja en el ministerio; en sus clases siempre estaba desde el niño que no tenía para comer, hasta el que tenía televisor en la casa. Ella me llevaba a sus clases, y me enseñó, con el ejemplo, cómo las diferencias de ese tipo no importan. Mi papi, es agrónomo y siempre estuvo involucrado en programas de desarrollo en las comunidades. Y como era hija única, también me llevaba para todos lados.

Aprendí todo eso, desde cómo trataban a la persona que me cuidaba, hasta una persona que no conocían en la calle.

Ellos me inspiran. Los dos son tan diferentes, pero lo que tienen en común es que dan todo lo que está a su alcance, por los que de verdad les importan. Que a pesar de los errores y defectos, ellos siempre van a estar.

Cuando tenía 20 años, fue el primer contacto que tuve en una comunidad como voluntaria, yendo de responsable, fue algo que cambió mi vida, y el rumbo de donde sea que me dirija. Y siempre tengo presente de que a donde vaya no puedo quedarme sin dar algo a cambio. Ya que por ejemplo, con los voluntarios que tenía a cargo, quería que se llevaran su mejor experiencia, y así fueron todas la veces siguientes que iba de encargada.

Siento que la empatía es un elemento clave. Pueden nacer grandes proyectos, y beneficiar a mucha gente. La voluntad, que proviene de la empatía, es el motor que te lleva a ayudar. Hay que dejar la burbuja en la que vivimos porque un problema no me afecta, o pienso que no lo hace.

Los salvadoreños somos buenos, pero falta abrirnos más. Por ejemplo, si entrás a la casa de un salvadoreño, aunque sea agua te van a ofrecer siempre, como mínimo, pero para entrar es complicado. Hay que dejar el egoísmo a un lado. No hay que seguir buscando culpables a los problemas, sino vamos a ser nosotros mismo la solución. Si nos abrimos vamos a lograr ese cambio que tanto buscamos.

Me da miedo que cuando sea grande, sienta que no he hecho todo lo que he querido hacer; que no he dado lo mejor de mí.

Katherine Paulette Lazo Argueta, 29 años.